No me toques las piedras

11 de julio, 2018 - General - Comentar -


 


Será que en los últimos meses, después de ver mierda a punta pala en algunos de los fantásticos rincones que esconde la isla mientras que por otro lado se organizan batidas de voluntarios para recoger porquerías varias en diferentes puntos de la isla, me ha entrado algo más de conciencia medioambiental… así que, relacionado o no con ello, me ha dado por escribir un poco, ahora que me he encontrado con esta foto que publico ahora por primera vez, y que tomé en el Llano de Ucanca (Parque Nacional del Teide) en una fría noche de octubre de 2016 en la buena compañía de mi señor padre.

 

Llano de Ucanca (Parque Nacional del Teide)

Fotografía tomada en Octubre de 2016


Hace ahora un año (en julio de 2017) se pudo ver la noticia de unas formaciones de piedras en espiral en el Llano de Ucanca, supuestamente relacionadas con la santería y que supuestamente atentaban contra el medio ambiente… Y digo “supuestamente” porque, a pesar de que amo la naturaleza e intento respetarla, mis conocimientos sobre la materia a nivel académico son más bien limitados. Pero si lo dicen los entendidos supongo que así será. En cualquier caso, lo que parece claro es que va en contra de las normativas correspondientes... y que, en otro orden de cosas, mi padre y yo hubiéramos salido por patas si hubiéramos encontrado a alguien practicando santería :)

Pienso por otra parte que el asunto no tenía la “magnitud” que en algunos medios se le dio (también en redes sociales). Por decirlo de otra forma… entiendo que sí tuviera cierta importancia pero no el hecho de que se diera tanta repercusión a algo que, a mi limitado y humilde entender, no tiene más trascendencia que muchas otras cosas que suceden en el Parque Nacional y que parecen no ser tan mediáticas como aquello.

A bote pronto, siempre me viene a la cabeza la gran cantidad de pañuelos, toallitas o similares que se ven por muchísimos sitios del Parque. Especialmente "bonitas" quedan cuando se ven colgando de una retama o entre los pinos de la Corona Forestal. Caso aparte el de las chorrocientas pintadas que “decoran” tantísimos otros sitios, en las que parejas aprovechan para plasmar su amor eternamente o, simplemente para que los demás sepamos que por allí anduvieron tal día. Y yo que pensaba que para eso era para lo que servían las redes sociales.

Supongo que aquellas piedras se salían de lo convencional mientras que, por el contrario, encontrar todas las colillas, latas, pañuelos y otras porquerías varias, además de las pintadas, ya es algo a lo que lamentablemente nos tenemos que acostumbrar.

 

Imagen de Google Earth tomada en Octubre/2015

Imagen de satélite de Google Earth tomada en octubre de 2015

 

Lo que más me llamó la atención de la noticia fue precisamente eso, que se montara un pequeño revuelo por algo que llevaba ahí desde al menos octubre de 2015, casi dos años antes de la noticia. Si bien de menor tamaño inicialmente, no estaba en un lugar poco accesible o escondido, sino a escasos 50 metros de la carretera y de uno de los 2 o 3 apartaderos que hay en esa larga recta de Ucanca. Cuando lei la noticia pensé que se tratase de otros círculos diferentes a los que hacía tanto había visto… Así que, aprovechando que un día pasaba por allí paré a comprobar si era o no el mismo lugar. Con mi foto y con un par de imágenes de las que ilustraban en internet la noticia publicada en su día, pude comprobar que efectivamente se trataba del mismo sitio; el mismo que un tiempo atrás había visto mientras pasaba uno de los muchos ratos que suelo emplear mirando las imágenes de satélite de Google Maps y que pensé que podría quedar bien en alguna fotografía. Parece que a alguien le dio por añadir unos cuantos círculos concéntricos a los que ya había desde hace tiempo.


Como punto final a esta entrada, simplemente decir que el presente texto no tiene intención de polemizar en demasía, sino que nace más bien del cabreo que me da ver tanta mierda repartida por el Parque, tanta pintada fuera de lugar, esos botellones que se hacen en la noche de las Perseidas o los coches aparcados literalmente en medio de la cerretera cuando nieva en las cumbres de la isla.


Aquí algunos enlaces a noticias que se publicaron en relación a este asunto:

 

https://www.laopinion.es/tenerife/2017/07/26/multa-espiral-piedras-teide-llegar/796164.html

https://www.laopinion.es/tenerife/2017/07/24/atentado-medioambiental-teide-enorme-espiral/795789.html

https://diariodeavisos.elespanol.com/2017/07/tildan-tremendo-atentado-medioambiental-una-misteriosa-espiral-piedras-teide/

https://diariodeavisos.elespanol.com/2017/07/entregan-la-guardia-civil-informe-la-espiral-esoterica-piedras-teide/

http://eldia.es/tenerife/2017-07-26/1-Sancion-euros-atentado-Llano-Ucanca.htm

https://www.laprovincia.es/sucesos/2017/07/26/gran-espiral-esoterica-piedras-dana/963290.html

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Algunos recuerdos de 500px

21 de marzo, 2018 - General - 9 Comentarios -


Una de las formas que tenemos de aprender fotografía, diría que la más importante y más al alcance, es ver las imágenes y fotografías de otros. Fotos "buenas" y no tan "buenas"; de casi todas hay algo que se puede aprender.


Supongo que no es lo más académico, pero esa tarea solía hacerla en 500px. Recuerdo cuando hace unos 6 o 7 años abría allí mi cuenta. Por aquel entonces, 500px funcionaba de forma bastante diferente a como a lo hace actualmente (lamentablemente diría yo, aunque eso daría para otra entrada del blog). Por aquel entonces, las fotos no se iban cargando a medida que uno se desplazaba hacia abajo, sino que había una primera página (o lo que se solía llamar “front page”) en la que todas y cada una de las imágenes que formaban parte de la misma eran de una calidad abrumadora y ello, aparte de hacer que me enganchase irremediablemente a esa plataforma, hacía que  al menos en mi caso, sintiera la necesidad de ver más y más imágenes, así como sus exif o cualquier otra información que facilitase su autor.


Creo que en aquella época todas las imágenes que llegaban a la primera página eran realmente "buenas" (o al menos eso me parecía) pero eso no quiere decir que muchísimas otras joyas se fueran quedando en el camino y no tuvieran la visibilidad que, siempre desde un punto de vista subjetivo, considero que debían tener, en parte porque su autor pudiera ser lo mediático que otros, algo de lo que hoy en día sigue adoleciendo ésta y creo que cualquier otra red social dedicada a la fotografía… Siempre habrá fotografías que por muy destacadas que merezcan ser tienen muchas posibilidades de quedar “en el tintero”.


Guardo muy buenos recuerdos de aquella etapa y de las fotos y gente que vas viendo y conociendo, algunos de cuales puedo llamar amigos a día de hoy. Todo aquello creo que me hizo aprender bastante y siempre estaré muy agradecido por ello.


Por ello, con esta entrada quería simplemente compartir algunas de las muchísimas imágenes que recuerdo de aquella época y que me quedaron grabadas por uno u otro motivo; todas ellas de gente a la que respeto y admiro, ya sea por su calidad fotográfica o simplemente por el hecho de disfrutar de la fotografía y hacerlo de una forma sana aportando algo positivo al buen clima que normalmente (pero no siempre) se respira en este mundillo. Comparto en este caso sólo imágenes de 500px, básicamente porque era la única red social donde me movía hace años. Algunas imágenes que recuerdo no las he encontrado cuando he ido a buscarlas a la galería de su autor/a; imagino que con motivo de la estampida de muchos de los usuarios de 500px en los últimos 2 años. En cualquier caso, los fotógrafos aquí recogidos no son más que una pequeña representación de los muchos que me han acompañado por allí durante este tiempo.


Pasando el ratón sobre cada una de las imágenes podéis ver el enlace para ver la imagen más grande en cada uno de sus portfolio en 500px.

 

Después de la Tormenta de Sergio González Sierra en 500px.com

 

Entre el sol y la lluvia de César Vega en 500px.com

 

Dante de Joseba Herrero en 500px.com

 

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El que la sigue (a veces) la consigue

21 de febrero, 2018 - General - 4 Comentarios -

 

La semana pasada subí a las redes una fotografía de la que estaba bastante contento. El principal motivo es que es una de esas imágenes que uno visualiza e imagina y que después de un tiempo con ella en mente consigue.

 

Si alguna vez has visitado mi galería habrás visto muchos muelles, embarcaderos y estructuras similares. Cuando viajo a Lituania me pongo las botas con ellos. El país está lleno de lagos y muchos de estos tienen un buen surtido de esas plataformas que tanto me gusta fotografiar. En Tenerife, en cambio, no es mucha la oferta. No obstante, hay alguna estructura a la que se puede sacar partido. Una de ellas es la que hay en el paseo marítimo de Punta Larga, entre Caletillas y Candelaria. Hace ya unos años, a principios de 2014, hice una foto del mismo poco después del amanecer. Como suelo hacer con muchas de estas estructuras buscaba algo de simetría. Mientras tomaba la foto pensaba en lo bien que se vería esa misma composición, con el sol saliendo al fondo, centrado en el caminito que formaba el puente.

Era a principios de enero y el sol ya salía un poco más al sur de lo que me hubiera gustado, así que no podía conseguir la foto con el sol en línea con el puente (al menos en esas fecha). En cualquier caso, aprovechando que por aquel entonces intentaba aprender algunas cosas básicas de Photoshop, pensé que era una buena ocasión para buscar un buen sol en mi disco duro y endiñárselo a la fotografía que acababa de tomar. Así, sin mucho miramiento… (y de ahí la chapuza que salió).


El puente...

... y el sol

Aparte de lo chapucero del resultado (y que podéis ver un poquito más abajo), siempre he estado bastante lejos de ser lo que solemos conocer como un purista y mucho menos de pretender serlo. Simplemente intento crear imágenes que me atraigan y que puedan atraer a alguno de los que las ven. Por suerte, creo que de un par de años hacia acá se ha perdido ese debate que era tan habitual en las redes sociales sobre Photoshop sí/no, los “OnlyRaw” y demás batallitas… algo que al menos en mi opinión no aportaba gran cosa. Desde mi punto de vista, que cada uno haga lo que le parezca, siempre que respete el trabajo del resto y que no intente engañar. Digo esto último en un sentido bastante estricto... me explico... no creo que se esté engañando a nadie o actuando de mala fe por no decir como se ha hecho una imagen o no contestar una pregunta sobre la misma… puede incluso que pienses que contestando una pregunta que en un momento dado consideras innecesaria se pierda un poco la “magia” de aquello que pretendes transmitir con tu imagen. Me refiero más bien a aquellos casos en que algún listillo, diría que con mala fe o con una notable falta de estima, te la intenta colar descaradamente. Y no puedo evitar acordarme del afamado Max Rive. Quizás algún día me dé también para una entrada en el blog con aquella imagen más falsa que Milli Vanilli sobre la que el tipo insinuaba tener el Raw (https://maxrivephotography.photoshelter.com/image/I0000659MK5wZoQ8).

Bueno, que me voy por las ramas… el caso es que hice mi montaje y ésto es lo que salió:


 

Aquí el resultado de aquel montaje ("Ja me maten!" que diría un buen amigo :))


Unos años después, ya en 2017, cuando controlaba más los planificadores volví a acordarme del puente de Punta Larga mientras hacía unas fotos por la zona y comprobé que en un par de semanas saldría el sol por donde quería.

Así que haciendo uso del TPE (The Photographer’s Ephemeris, pedazo de aplicación para planificar un buen número de salidas fotográficas) elegí una orquilla de 3 o 4 días en los que el sol estaría un pelín (algo más de 1 grado) por encima del horizonte cuando estuviese en línea con el puente.

 

 Captura de la planificación usando la aplicación de TPE para android


De esa forma conseguiría que mi sombra fuese alargada y que estuviese también centrada, lo cual no terminé de conseguir. Si miras la imagen, mi sombra aparece no exactamente en el centro sino mínimamente a la derecha.

 

De los 4 días que fui, hasta el tercero no conseguí nada decente por la capa de calima (o de porquería) que cubría el horizonte. De este tercer día es la foto que véis. Aún volví el día siguiente, ya que la predicción pintaba bien, con un cielo pintón. Y así fue, ese último día me llevé el mejor cielo y el sol en el horizonte. Esa última foto está aún pendiente de revelar…


En fin, siento la paliza para el que ha llegado a leer hasta aquí. Básicamente lo que quería contar es que es un placer cuando uno tiene una idea en mente (por simple que sea como en este caso) y consigue plasmarla en la imagen final de una forma que se le acerque bastante. Son ya muchas las ocasiones en que he ido tras una foto concreta; algunas ya las tengo, otras llegarán, y otras nunca lo harán. En cualquier caso, creo que bueno tener ideas y proyectos que ocupen la mente y nos hagan seguir enganchados a este bonito mundo de la fotografía.... Como se suele decir, hay que disfrutar el viaje y todos esos pequeños retos, como el aprendizaje mismo, forman parte del viaje.


"Healing"


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TENERIFE... (Y YO)

17 de enero, 2018 - General - 3 Comentarios -

Con este blog pretendo hablar de cualquier cosa que se me ocurra en relación con la fotografía, si bien hoy me voy a ir un poco por las ramas escribiendo unas palabras sobre mi relación con la isla de Tenerife.


Antes de llegar a la isla viví unos cuantos años en Ibiza. Allí recuerdo como otros compañeros de equipo y yo mismo nos sentíamos unos privilegiados al estar en un sitio al que la gente deseaba ir a pasar sus vacaciones. Y eso mismo pensaba de mi nuevo destino cuando, no sin cierta tristeza, cambié el Mediterráneo por el Atlantico.



Uno de los motivos (quizás el único) que nos llevó a dejar Ibiza fue el hecho de haber conocido cada uno de sus rincones. Los buenos amigos que dejé allá saben lo mucho que disfruté descubriendo la isla y algo parecido me proponía con Tenerife. La isla no era un lugar nuevo para mí.

Con 17 años, en una de las que recuerdo como más bonitas etapas de mi vida, vine a la isla a jugar un campeonato de baloncesto, y algo más tarde, con 27, pasé de puntillas durante una semana como turista. Además de esas dos visitas, unos cuantos años antes, y nueve meses antes de que yo naciese, mis padres andaban por la isla, por lo que en cierto modo algún modo pudiera ser que cuando llegué a vivir aquí estuviese volviendo a mis orígenes. Hablaba antes de “pasar de puntillas”, y es que por aquel entonces no tenía la más mínima idea de que lo que había era una ínfima parte de la cantidad de rincones que años más tarde esa misma isla me seguiría enseñando…


 

Antes de instalarme en Santa Cruz, ya había subido al pico del Teide, visitado el drago milenario en Icod, paseado por La Laguna o bañado en la playa de Las Teresitas. Pero venía a una de las conocidas como Islas Afortunadas y suponía que eso no podía ser únicamente por el clima o por las tres o cuatro pinceladas que me había llevado en mis anteriores viajes. Tenía que saber por qué y para ello, mi culo de mal asiento me pedía conocer la isla, caminarla de arriba a abajo. Y eso es lo que he estado haciendo estos años siempre que he tenido la ocasión.

Mi relación con la isla y sus paisajes siempre ha estado unida a mi cámara de fotos. Y ha sido con ella al cuello o a la espalda como he ido sucumbiendo a sus innumerables encantos.

No es sólo que en una misma isla haya lugares tan diferentes entre sí como el Teide y los riscos de Anaga, como Los Gigantes y Bajamar, los bosuqes de laurisiva y el malpais de Güimar, la playa de Juan Hernández y La Garañona o el barranco de Masca y el volcán de Arenas Negras. Además de contener multitud de lugares que pueden hacer las delicias de los que nos gusta la fotografía de paisaje, las posibilidades fotográficas de cada uno de esos sitios se multiplican desde el momento en que entran en juego todas las variables que suponen los cambios de marea, las épocas de floración, la caida de la noche, los cambiantes cielos y sus nubes, la lluvia, la calima o, si hay suerte, incluso la nieve.

 



Playa del Bollullo



Si quiere uno poner pegas, no va a tener problemas en encontrarlas, pero yo particularmente intento siempre ver el vaso medio lleno y es por ello que creo estar viviendo en un pequeño paraiso, hablando en general, y de fotografía en particular. Estaría bien tener también un río, un extenso campo de trigo, un lago al pie de las montañas o unos bosques que se tiñan de colores en otoño... ¿pero existe algún lugar que tenga todas esas cosas en una extensión de tan sólo 2.000 km2? Quizás sí, pero debe estar muy lejos :)

Un ejemplo que pongo siempre es el de la playa de Benijo, un lugar donde a poco que te muevas o simplemente gires la cámara, las posibilidades compositivas son interminables. Las mareas, por donde se ponga o salga el sol, las algas que en determinadas épocas lucen las rocas, la distribución que de la arena hacen con frecuencia los temporales, los pequeños desprendimientos de los cortados, las personas que por allí pueda haber o la lotería del cielo que toque ese día... son muchos los factores que juegan a nuestro favor y que hacen que cada visita a éste o muchos otros lugares tenga todas las papeletas de terminar siendo diferente a la anterior.


Roque de Rapadura (Playa de Benijo)   Playa de Benijo

A estas alturas, es algo más que habitual el hecho de planificar una salida fotográfica con varias fotos en la cabeza y volver a casa con otras diferentes, además de nuevas ideas para el mismo sitio; al final ésto termina siendo el cuento de nunca acabar. Y que siga así :) A día de hoy, después de tantas salidas y tantas fotos, la lista de rincones por visitar y de fotografías por buscar sigue repleta.


Creo que a todos los que nos gusta la fotografía de paisaje nos pasa algo parecido. Vemos determinados lugares con otros ojos, y no porque tengamos mejor graduada la vista o por tener alguna cualidad que otros no tienen, claro está. Creo que es simplemente porque somos unos frikis de tomo y lomo de lo que hacemos. Podemos disfrutar de un espectacular atardecer, pero no nos conformamos con ese. Queremos (o al menos hablo por mí) también otro con un cielo diferente, desde aquel otro ángulo o con vaya usted a saber que otra luz. Y eso mismo, que probablemente me podría también pasar en cualquier otro sitio donde viviese, es lo que me pasa en esta isla, donde veo como un regalo la posibilidad de ver en un mismo día salir y ponerse el sol en el océano o de soñar bajo un cielo que a determinada altura deja sin aliento.


 

En los últimos años he podido viajar mucho menos de lo que lo hacía antes y de lo que me gustaría, limitando mis viajes prácticamente a visitas familiares. Aún así, esa variedad y multitud de rincones con sus interminables posibilidades fotográficas que la isla me ofrece para ver, patear, fotografiar y, al fin y al cabo, disfrutar, no son otra cosa que pequeños viajes que me llenan y me hacen sentir joven (aunque sólo sea por dentro :)).


Costa de Los Realejos

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